Armonización y Sanación
Ambas técnicas se trabajan en sesiones individuales tanto en castellano como en inglés.
Un ambiente cálido, un aroma agradable y una música suave están esperando al consultante. El entorno es cuidado y protegido. Todo está dispuesto para la relajación y la entrega.
Se efectúa, tanto en la armonización como en la sanación, una limpieza del campo áurico previo a tenderse sobre la colchoneta.
Por medio de la respiración, los colores y la visualización, se va induciendo a que el consultante entre en un estado de profunda relajación.
En la armonización de utilizan más de 20 cristales diferentes.
Cada uno vibra de una forma específica en resonancia con cada uno de los chakras.
Esta resonancia facilita el movimiento de caudales de información energética que están dormidos en el cuerpo físico.
El terapeuta observa los bloqueos que hubiere en cada uno de los centros de energía.
Utilizando su propia energía, procede a destrabar y alinear cada chakra.
Para completar la armonización, el consultante deberá permanecer acostado en silencio, aproximadamente 30 minutos con los cristales sobre el cuerpo.
Se consigue una relajación y una paz interior equivalente a un estado profundo de meditación.
En la sanación se utilizan más de 40 cristales diferentes. Se los coloca formando mandalas sobre los chakras más desequilibrados.
Una vez desbloqueados y alienados los chakras, se inicia un trabajo de internalización para que el consultante pueda abrirse a percibir sensaciones y emociones. De esta forma va entrando en un estado profundo de conciencia y lentamente empieza a compartir la vivencia que está experimentando.
Pueden aparecer imágenes o situaciones actuales, del pasado o de vidas anteriores.
Los cristales interactúan en los distintos cuerpos (físico, emocional, mental y espiritual), es por eso que nos permiten acceder a la multidimensionalidad que somos. Esto es lo que facilita al consultante integrarse en todos sus aspectos.
Es importante destacar que los cristales, por ser seres del 1er. reino (el reino mineral) actúan muy profundo, es decir que van en búsqueda de la causa.
Hay una gran diferencia entre curar y sanar.
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Para curar utilizamos elementos externos, por ejemplo los remedios, que curan el síntoma.
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Para sanar debemos estar dispuestos a bucear en nuestras profundidades y es allí donde vamos a encontrar la causa de porqué nos enfermamos.
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